En este caso, las del coche.
Quien me conozca sabrá que es muy común en mi perder estos objetos endemoniados. Odio a la persona que inventó la llave-cerradura, ya que esa persona ha sido la culpable de las broncas más fuertes que me he llevado en mi vida.
Aunque lo diga en tono de broma, en realidad es algo muy serio. Cuando sé que tengo que llevar unas llaves encima y no las encuentro a los 0.5 segundos de empezar a buscarlas en el bolso, mi corazón empieza a latir de una forma descomunal. Mi corazón y el de la persona que esté al lado, porque es difícil que ésta se quede indiferente cuando digo en alto (por no decir a grito pelao) y con voz de angustia: "¡¡¡MIS LLAVES!!!". Qué mal lo paso.
Hoy me ha vuelto a pasar. Pero en este caso, he vivido este momento yo sola, porque eran las 7 de la mañana, antes de irme a las prácticas, y los demás estaban trabajando o durmiendo. Cuando estaba preparando el bolso para irme: que si los pañuelos, el monedero, la libreta, el boli, las gafas, las llaves de casa... espera, aquí falta algo.... ¡las llaves del coche! Corriendo vuelvo a sacar todo lo que hay en el bolso, y no están. ¿Pero donde se han podido meter? ¿Y ahora qué hago? Pues lo de siempre en estos casos... cojo el teléfono...
- ¿Papá?... qué, trabajando ¿no?
- Pues sí hija, aquí ando. Dime, qué te ha pasado.
- (momento de silencio) ...que no encuentro las llaves del coche.
- Otra vez... búscalas en el bolso, o en el cajón, o en la entrada.. hay que ver... tienes la cabeza a las 3 de...
- Sí papa, pero ahora no me da tiempo... que llego tarde al hospital. Te llamaba para que me dijeras donde están las llaves de repuesto...
Así, tras decirme 3 veces que no se me ocurriese perder esas llaves porque si no ya sí que sería un problema, las cogí y me fui al hospital. Y ahora, a las 7 de la tarde, sigo teniendo el mismo problema, no encuentro mis llaves. Seguiré buscando.
Recuerdo hace 2 años, cuando vivía en un piso de estudiantes, y tuve que pedirle a la casera la llave del buzón, porque tenian que llegarme unos papeles de una beca. La santa mujer, sin saber mi curriculum de llaves, me dijo: guárdala como oro en paño, porque es la única que tengo y como la pierdas tengo que cambiar el buzón, porque ya no se hacen copias de este tipo de llaves. Estuve a punto de decirle, mira, mejor no me la des y cambio la dirección de los papeles. Pero no. Fui valiente, y me dije: esta llave no la voy a perder. Pero a los 2 meses, misteriosamente, mi llavero desapareció, y del miedo que me entró, no le dije nada a la casera hasta 7 meses después, cuando iba a dejar el piso para mudarme a otro, confiando en que a la mujer se le iba a olvidar. Pero no se le olvidó, y despues de una gran bronca, y muchas vergüenza, me fui.
Lo gracioso es que encontré el llavero hará cosa de 2 semanas, en un bolsillo de un bolso que, por lo que se ve, no utilizo mucho.
lunes, 27 de octubre de 2008
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